
Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche
Te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o mi modorra.
Del infinito mar viene su asombro,
lo escucho como un salmo, y pese a todo,
tan convencido estoy de que no existes,
que te aguardo en mi sueño para luego.
y sin embargo te oigo cada noche
Te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o mi modorra.
Del infinito mar viene su asombro,
lo escucho como un salmo, y pese a todo,
tan convencido estoy de que no existes,
que te aguardo en mi sueño para luego.
- Mario Benedetti
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